| SEPTIEMBRE 2011 |
| Inventamos o erramos. “En los jóvenes está puesto el desafío hoy” |
| El lunes 5 de septiembre nos encontramos con el Perro Santillán, histórico referente de la lucha popular en Jujuy, para hablar de los desafíos que nos plantea a lxs jóvenes y los movimientos sociales la tarea de construir una alternativa política que vaya a contramano de los intereses y discursos hegemónicos. Participaron también del debate Daniel Menéndez, referente nacional del movimiento Barrios de Pie y Lucía Bianchi, del instituto de investigación social ISEPCi. |
| Daniel Menéndez abrió el panel recordando que el desafío de los movimientos sociales, a nivel latinoamericano, es en gran medida el de ser originales. Así, “el pueblo fue creando organizaciones para romper el pensamiento hegemónico ante la injusticia del modelo neoliberal que iba dejando en el hambre, la falta de trabajo y la falta de futuro a miles de pibes”. La creación de los primeros comedores en los barrios populares iba reconstruyendo el tejido social y, a la vez, por medio del conocimiento mutuo y el trabajo conjunto de los vecinos se rompía el individualismo del “sálvese quien pueda”, siendo ésta la faceta cultural de la lucha social. Desde 2001, nos decía el referente de Barrios de Pie, ante la crisis de representatividad, se abrió un proceso rico en diálogo y construcción política desde los movimientos sociales. Pero al cabo de unos años, el nuevo proceso político pronto mostró sus limitaciones. Hoy el pensamiento hegemónico convoca a la quietud, llama a no hacer planteos de distribución de la riqueza, sino a conformarse con lo que hay, agitando el fantasma de la reorganización de un proyecto de derecha que llevaría a una situación peor. Por eso, “generar creaciones heroicas es una tarea de los movimientos sociales, para crear un proyecto político que nos permita llegar a la utopía”. El Perro Santillán, por su parte, decidido a hablar de cosas que suceden pero que no refleja la prensa, expresó que el panorama social es confuso “porque la dispersión que ha producido el Kirchnerismo es total”, por lo que remarcó su acuerdo con Menéndez en la visión de que los Movimientos sociales se tienen que seguir dando a la tarea de ser originales, de seguir buscando nuevas formas de organización. Por medio del sistema clientelar, “se ha hecho necesario el puntero en los barrios y las grandes mayorías están sometidas al sistema, porque el bolsón de mercadería ha pasado a ser oro en polvo para el compañero.” El paradigma de ese sistema clientelista es que “los que hablan del Che Guevara andan en 4x4 y llegan con flotas de camionetas para llevar a los compañeros empobrecidos” a los actos. Los movimientos sociales no tienen que ignorar que el apoyo electoral a Cristina fue masivo, aunque este Gobierno, que se viste de popular, sigue profundizando la entrega vendiendo la cordillera a la Barrick, por ejemplo, “las joyas de la abuela que no vendió Menem, las está vendiendo el Kirchnerismo”. Y por eso hay que buscar una alternativa para volver al camino revolucionario del Che, de Bolívar, de Tupac Amaru, de Tupac Katari. Siguiendo el ejemplo de Chile, evocaba el Perro, “en los jóvenes y en la participación de los jóvenes está el desafío hoy de revertir la situación” y en esta patriada en que nos vamos a jugar la posibilidad de construir una nueva América, es necesario dejar de lado los personalismos. Este llamado a la unidad fue reforzado por el compañero Javier “el indio” Sosa, que también vino desde Jujuy, que nos dijo que “hay que unirse por respeto a todos los muertos de nuestra clase en la historia (anarquistas, socialistas, marxistas, etc.): es esa sangre la que tenemos que empezar a reivindicar”. Lucía Bianchi, del ISEPCi, nos habló del rol de quienes estudian ciencias sociales y la posibilidad de sintetizar y teorizar espacios en que se construyen nuevos sentidos y pensar la construcción del conocimiento en un sentido de transformación social y política. Es la “naturalización” de la injusticia –con discursos de resignación como el tan mentado “Nunca menos”- lo que se está cuestionando, al crear espacios nuevos para luchar contra el clientelismo: un comedor, una posta sanitaria, una radio comunitaria. La universidad se plantea aportar a esta construcción pensando espacios articulados de la teoría y de la práctica que es transformación política, social, cultural e ideológica. Desde la praxis académica, la universidad se tiene que dar la tarea de construir una síntesis de la formación teórica con las expresiones de los movimientos sociales y los sectores populares. Esta tarea la encaramos, al decir de Gramsci, con “el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad”. |
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